domingo, 29 de marzo de 2009

Bienaventuranzas de Santo Tomás Moro.


Felices los que piensan antes de actuar

y rezan antes de pensar,

porque no se turbarán por lo imprevisible.

Felices vosotros si sabéis callar, y ojalá

sonreir cuando se os quita la palabra,

se os contradice,

o cuando os pisan los pies,
porque el Evangelio comienza a penetrar

en vuestro corazón.

Felices vosotros si sois capaces

de interpretar siempre

con benevolencia las actitudes de los demás,

aún cuando las apariencias sean contrarias.

Pasaréis por ingenuos: es el precio de la caridad.

Felices sobre todo vosotros

si sabéis reconocer al Señor

en todos los que encontráis,

porque entonces habréis hallado la paz

y la verdadera sabiduría.
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