martes, 17 de marzo de 2009

Para meditar

De las últimas conversaciones de Santa Teresita del Niño Jesús.

«Que la espada del espíritu, que es la palabra de Dios, esté siempre en
nuestra boca y en nuestros corazones». Cuando nos encontremos con un
alma poco agraciada, o nos desanimemos, no la abandonemos nunca.
Tengamos siempre en la boca «la espada del espíritu» para reprenderle
sus faltas, no dejemos pasar las cosas por conservar nuestra paz,
luchemos siempre, aun sin esperanzas de ganar la batalla. ¿Qué importa
el triunfo? Lo que Dios nos pide es que no nos detengamos por las fatigas
de la lucha, que no nos desanimemos diciendo: «¡Peor para ella! No se
puede conseguir nada, hay que dejarla por imposible». No, eso es
cobardía, hay que cumplir con el deber hasta el final <2>.
6,4,3*
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