domingo, 8 de marzo de 2009

En el Día Internacional de la Mujer.



Del Siervo de Dios Juan Pablo II

MARÍA SANTÍSIMA Y LA DIGNIDAD DE LA MUJER





Audiencia General del miércoles 29 de noviembre de 1995


"...La doctrina mariana puede iluminar los múltiples modos con los que la vida de la gracia promueve la belleza espiritual de la mujer. Ante la vergonzosa explotación de quien a veces transforma a la mujer en un objeto sin dignidad, destinado a la satisfacción de pasiones deshonestas, María reafirma el sentido sublime de la belleza femenina, don y reflejo de la belleza de Dios.."


Te doy gracias, mujer-madre, que te conviertes en seno del ser humano con la alegría y los dolores de parto de una experiencia única, la cual te hace sonrisa de Dios para el niño que viene a la luz y te hace guía de sus primeros pasos, apoyo de su crecimiento, punto de referencia en el posterior camino de la vida.
Te doy gracias, mujer-esposa, que unes irrevocablemente tu destino al de un hombre, mediante una relación de recíproca entrega, al servicio de la comunión y de la vida.
Te doy gracias, mujer-hija y mujer-hermana, que aportas al núcleo familiar y también al conjunto de la vida social las riquezas de tu sensibilidad, intuición, generosidad y constancia.
Te doy gracias, mujer-trabajadora, que participas en todos los ámbitos de la vida social, económica, cultural, artística y política, mediante la indispensable aportación que das a la elaboración de una cultura capaz de conciliar razón y sentimiento, a una concepción de la vida siempre abierta al sentido del « misterio », a la edificación de estructuras económicas y políticas más ricas de humanidad.
Te doy gracias, mujer-consagrada, que a ejemplo de la más grande de las mujeres, la Madre de Cristo, Verbo encarnado, te abres con docilidad y fidelidad al amor de Dios, ayudando a la Iglesia y a toda la humanidad a vivir para Dios una respuesta «esponsal» que expresa maravillosamente la comunión que El quiere establecer con su criatura.
Te doy gracias, mujer, ¡por el hecho mismo de ser mujer! Con la intuición propia de tu femeneidad enriqueces la comprensión del mundo y contribuyes a la plena verdad de las relaciones humanas.


Hoy es un día para meditar en todo eso que dijo Juan Pablo II, pues muchas veces pareciera que la Iglesia se opone al desarrollo de la mujer en general y no es así: la Doctrina, la Biblia y los Padres, además de la Tradición, nos hablan del papel tan importante y muchas veces, decisivo, que ha tenido la mujer en la historia de la salvación. Hoy ese papel se ve reforzado por la incorporación de la mujer a actividades propias de los hombres, hechas para ellos y que son desempeñadas con total soltura por nosotras, mujeres del hoy, que éramos el futuro ayer. Pero las mujeres del mañana, que andan hoy en pañales y gateando, tendrán que asumir su rol dentro de la sociedad, tendrán que ser firmes en sus decisiones, tendrán que luchar para que no se impongan leyes de muerte, luchar para que sus hijos sean educados, no aleccionados ideológicamente. Las mujeres a las que hoy criamos deberán luchar por la vida sin descanso, sin complejos, sabiendo que el papel de la mujer es ese: dar vida, ser la base de la familia, ser el pilar en que se asienta cualquier sociedad. No importa lo lejos que llegue el hombre por la ciencia, la tecnología, el desarrollo económico o social, todo eso no valdrá nada si se aprueban leyes que van en contra de la vida, en contra de la mujer.

Hoy les digo a mis semejantes: ¡MUJER: NO TE DEJES ENGAÑAR POR LEYES PROCLAMADAS POR BOCA DEL HOMBRE!

¡Que la Virgen acoja hoy a todas las mujeres del mundo y las guíe y apoye en el camino de la vida.!
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