martes, 21 de abril de 2009

Punto de encuentro.



Martes de la Segunda Semana de Pascua.

Algo está pasando en mí muy despacio, pero está pasando. Me lo decía una persona el otro día a la que le había "provocado" diciéndole: "¡Como estás cambiando!". "Sí, noto que por dentro me están pasando cosas que antes no me las podía creer. Vivo todo con más paz. Siento que dentro de mí estoy habitada. Hay Alguien. Parece que no, pero al comenzar la jornada con la Palabra de Dios como guía, te hace estar divinizada toda la jornada. La Palabra de Dios te cambia. No soy santa. Pero soy diferente. Lo noto. Dentro hay Alguien. Llevo mala racha de enfermedades, de líos en el trabajo, y estoy sorprendida cómo vivo todo con paz. Dios me está haciendo diferente. No soy yo la que está cambiando. ¿Si yo antes no quería cambiar ni veía que tenía que cambiar!. Pero ahora es diferente. Dios me está cambiando. Yo sólo tengo curiosidad por lo de Dios."

Escucho la confidencia mientras espero que el semafóro se ponga en verde. Se pone y nos vamos, cada uno por una parte. Me quedo pensativo. Si querer he sido confidente de  lo que Dios está haciendo en una persona. Todo muy despacio. Como conviene a la acción de Dios. Tendremos prisa los hombres y mujeres de este siglo. Pero Dios tiene muchos siglos y no tiene prisa. Dios trabaja siempre a rítmo de posibilidades humanas. El corazón se cambia muy lentamente. Dios sabe ir a nuestro paso. Y nos respeta cuando nos paramos. Este Dios es una maravilla. ¡Bendito sea Dios!.


Nos apoyamos en las lecturas de Hechos 4,32-37; Juan 3,7-15; Salmo 92,1-5.







Oye, Señor...


Envía tu Espíritu sobre nosotros,
danos tu fuerza sanadora,
para poder abandonar nuestras diferencias,
nuestra desigualdad económica,
nuestro conformismo egoísta.

Danos tu fuerza para compartir,
para renunciar al consumo exagerado,
para controlar nuestros infinitos deseos,
para compararnos con los que tienen
en vez de hacerlo con los más pobres.

Elévanos, Señor, de la mediocridad,
ayúdanos a superar el conformismo,
impúlsanos a salir de la comodidad
para vivir como auténticos hermanos,
para compartir todo aquello que tenemos de más.




Publicar un comentario