sábado, 18 de abril de 2009

Un alma va hacia Dios.


Ayer no escribí porque me tomé un día de reflexión. El jueves, a las 7:00 horas, cerró sus ojos a este mundo mi tita Santos. Hace unos días ya comentaba en un post que estaba grave y no tenía solución médica, así que realmente se esperaba el desenlace; pero no por esperado es menos doloroso.

Decía el Padre Lahiguera, en uno de sus escritos:

 (153)"¡Qué hermosa es nuestra fe que, por encima de tiempo, acontecimientos, circunstancias y espacios, nos hace vivir  todos reunidos: a los que ya están en la eternidad y los que pronto estaremos con ellos allá en el cielo!.
La nostalgia del ser querido es tender siempre hacia donde Él está, cueste lo que cueste en el camino. Siempre hacia donde El nos espera, aunque las huellas de sus sangrientas llagas, dejadas por El, marquen una senda que también para nosotros sea, más que de rosas, de espinas. No importa. El hecho de recorrer su mismo camino, pisando sus huellas, y de ascender así al calvario, que es el monte del Amor, constituye un gozo para el alma, porque goza en hacer todo lo esto en medio del dolor, para más parecerse a El. Es que el cariño busca la imitación hasta llegar a la identificación y transformación en el amado..."
Y en el párrafo 155 nos da las claves de la vida y la muerte del cristiano: "Aunque la fe nos diga que Dios está con nosotros en nuestra alma, no podemos disfrutar plenamente de El en en esta vida. El Señor permite muchas pruebas, oscuridades interiores. Sin embargo, no pueden durar mucho; la noche se acabará y comenzará el día iluminado de la eternidad que nunca se oscurecerá: un poco y no me veréis, y otro poco y me volveréis a ver, porque voy al Padre."

Tomado del libro Santidad Sacerdotal.

Pues un poco estos párrafos explican cómo vivió y murió tita Santos: creyendo siempre en la muerte como paso necesario para lograr la aspiración de su vida. Ir hacia el Padre. Y el relato de sus últimos días da fe de su entereza y desprendimiento, de su preparación para dar ese salto que, muchas veces, hace tambalear nuestra fe. 
Desde ahora se que tenemos en el cielo, gracias a la Misericordia Divina, un alma que nos cuidará, que velará por todos nosotros y nos esperará cuando tengamos que pasar por la noche oscura antes de llegar al Padre.
Desde aquí llegue mi oración al Señor: "Ten misericordia de nosotros y del mundo entero; pero tenla más ahora con tita Santos, para que no se demore en llegar a Ti, ella que vivió llena de fe y esperanza de que la recogerías en tu seno glorioso.Amén."



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