sábado, 18 de abril de 2009

Punto de encuentro.



Sábado de la primera semana de Pascua.

Intuyo que otra vida es posible para mí. Miro a mi experiencia y descubro que hay momentos en mi vida en los que sueño, más aún, veo claro que otra forma de vida me es posible. No soy todo lo que puedo ser. Tengo la posibilidad de cambiar, de emprender otro camino. Puedo vivir de otra manera. Y estos fogonazos que me hacen vislumbrar la posibilidad de una vida diferente, para mí son importantes. Gracias a ellos, lo percibido en un instante, lo "entreveo" por las rendijas de mi vida y me da fuerzas para empezar o para continuar en mi empeño de ser mejor persona y creyente. No empezamos nada que no soñemos antes. No nos moviliza sino aquello que soñamos o vemos como posible...
Los de Emaús se alejan de Jerusalén porque se les acabó ya todo el proyecto de vida soñado. Vuelven derrotados.
Se les abre el horizonte a los desalentados discípulos al caer en la cuenta de que hay camino nuevo, gracias a que el Compañero inesperado les calienta el alma, les señala que la meta no está donde han venido, sino en la comunidad de la que se apartaron. Les hace ver el sentido donde ellos veían sinsentido. Vivir resucitados es ver vida donde muchos sólo ven muerte y proyecto acabado. Cuando lo ordinario se hace extraordinario, es señal de que la resurrección ha comenzado.


Nos apoyamos en las lecturas de Hechos 4,13-21; Marcos 16,9-15; Salmo 117,1-14-16,18-21.







Oye, Señor...

Jesús, tú me enseñas a vivir como los tuyos,
anunciando tu presencia a mis hermanos,
no guardándome para mí
lo que me susurras al oído.

Quiero contárselo a los que están en duelo,
a los que, llenos de miedos, no pueden vivir,
a los que les invade la tristeza
y a los que no pueden con la vida.

He de decirles que contigo se vive mejor
y que al seguirte se cura la dureza del corazón
y se llena uno de deseos de ir a contar a tu Reino
a todos los rincones de la tierra.

Nos mandas, a los tuyos, a ir al mundo entero,
a contar que estamos salvados,
porque tú has muerto por nosotros,
para que consigamos la vida plena.




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